Fin de semana en Vizmalo

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Este fin de semana ha sido un tanto especial, ya que nos fuimos a un pequeño pueblo de Burgos con los amigos del colegio de mi marido y sus familias. Qué gozada conservar este tipo de amistades, después de tantos años y la distancia que pone la vida ¿verdad? Me encanta verles juntos, contando batallitas del cole y riéndose de los mismos chistes de siempre. El fin de semana ha sido todo un éxito. Los niños se lo han pasado genial, jugando todos juntos y los mayores hemos disfrutado mucho viendo su complicidad. Éramos tres parejas y seis niños. Mateo, el mayor, con 6 años y el más pequeño, Diego, un bebote rubio de dos años, que nos tenía a todos enamorados. Alquilamos esta casa y la verdad es que os la recomiendo si pensáis visitar la zona. Es realmente espaciosa, confortable, y preparada para recibir a mucha gente. Además cuenta con un pequeño patio con jardín cerrado, así que perfecto para que los niños pudiesen jugar a sus anchas e incluso montar en bicicleta. Como veréis en las fotos, tenía un pequeño anexo de piedra, y bajo él, una habitación con un pozo que ha servido para desatar la imaginación de los niños. Cada dos por tres les veía bajar con linternas, dispuestos a explorar su gruta. Muchas veces en fila, cogidos de una misma cuerda, jugando a los escaladores. Y por las noches, salían a cazar gamusinos, aunque todo hay que decirlo, no consiguieron atrapar ninguno. Ellos felices con su pequeño castillo y todos los rincones disponibles para explorar. Y una aclaración, pese a la leyenda, a nosotros no se nos apareció el fantasma Ruth por ningún lado. Me quedé sola un rato el domingo por la mañana, adelantando unas fotos que tenía que hacer, y pensando que como viese algo raro, salía corriendo y no paraba hasta Lerma. Pero la fantasma fue muy simpática y tuvo consideración conmigo 😉finde 5

Encima nos hizo un tiempo buenísimo, así que hemos aprovechado para hacer pequeñas excursiones con ellos. Todo muy relajado, nada de rutas de senderismo, que todavía son muy pequeños. Saliendo del pueblo, enseguida cogimos un camino que nos llevó a un bosque cercano y bastante accesible. Yo no sé la de hojas, bayas y bellotas que llegamos a recoger. Cada dos pasos se paraban a mirar hormigueros o recolectar piedras, con esa curiosidad innata que les caracteriza. _MG_3308_MG_3329

Se nos ha quedado pendiente visitar el Monasterio de San Pedro de Cerdeña y Vivar, como quería Mateo. En un intento de desintoxicarle un poco de tanta Guerra de las Galaxias, su padre empezó a ponerle los dibujos de Ruy, pequeño Cid. ¿Os acordáis? Y ahora estamos pasando la etapa de caballeros medievales, batallas contra el enemigo y niños valientes. Una excusa perfecta para volver en primavera. _MG_3544

Con esta imagen del caballero andante oteando a la lejanía me despido. ¡Buena semana!