Quiche de pollo, champiñones y calabacín

quicheSoy la reina de la cocina aparente. El título me lo puso mi cuñado, ya que según él, con dos “cositas” preparo un plato de lo más resultón. Ésto es una exageración en toda regla, pero sí es verdad que siempre busco recetas sencillas, sin mucha complicación y que den un resultado tan sabroso como esta receta que os traigo hoy. La suelo preparar para cenar, porque se hace rapidamente y mientras está en el horno voy aprovechando para decir por millonésima vez que hay que recoger, que no se usa el cinturón de judo de Mateo como correa de los animales de peluche, que no todo lo que te encuentras por casa sirve como nave interestelar, que no es el momento de disfrazarse de maga y sacar todo el armario para buscar la varita mágica… Todo ello aderezado con esas rotundas frases de madre que juré nunca decir y que hacen que tenga que salir corriendo a reirme a escondidas, cuando caigo en la cuenta de que he vuelto a utilizarlas. En fin, vamos al lío, que yo lo que quiero explicaros es cómo hacer esta quiche, que además de estar muy rica, sirve para engañar a nuestros peques y meterles en la cena una cantidad importante de verduras. En este caso, champiñones y calabacín, pero otras veces la hago con brócoli o espinacas por ejemplo. Para ésta en concreto necesitáis:

recetaingredientes

Empezamos pochando la cebolla, cortada en trocitos pequeños, en una sartén con un poco de aceite. Después añadiremos también el calabacín y los champiñones troceados. Una vez que veáis que van tomando color, incorporamos la pechuga cortada en trocitos, salpimentamos y la vamos a cocinar, pero muy poquito tiempo (recordad que luego va al horno).

_MG_2988Vamos precalentando el horno a unos 180 grados. Cogemos la lámina de masa quebrada y con cuidado la ponemos en el molde que vayamos a utilizar. La pincháis un poquito y colocáis sobre ella algo de peso (en mi caso unos garbanzos secos) encima de papel de horno. Tenéis que hacer caso a las recomendaciones del fabricante, pero yo suelo tenerla unos diez minutos a 180 grados. Mientras tanto, en un bol batis los huevos y la nata líquida, y le incorporáis la mezcla de verduras y pollo. Sacamos el molde del horno cuando vemos que la masa quebrada ha cogido colorcillo, quitamos los garbanzos y el papel (muy importante) y vertemos el contenido del bol. Si os gusta, también podéis poner por encima un poco de vuestro queso rayado preferido. Volvemos a meter el molde en el horno y lo dejamos otros 15 minutos o hasta que veáis que queda cuajada. Hay que ir vigilando, que ya sabéis que cada horno es un mundo. Y ya está. Fácil, ¿no? Sólo tenéis que desmoldarla y servirla acompañada de una ensalada por ejemplo. Os aseguro que no dejarán ni las migas.