La vendimia

Hace dos semanas, me llamó mi marido el viernes por la mañana para preguntarme si me apetecía que nos fuésemos a la bodega de su amigo Álvaro al día siguiente, ya que iba a tener lugar la fiesta de la vendimia. Mi primer pensamiento fue: planazo para los niños, al aire libre, naturaleza, y aprender además que las cosas no llegan al supermercado así, sin más. Mi segundo pensamiento fue, ummmm, este fin de semana viene a visitarnos mi madre. ¿Querrá ir? Pues puedo deciros que creo que fue la que mejor se lo pasó y la que más vendimió. Y sus nietos, encantados de compartir con ella la experiencia._MG_4496La bodega se encuentra en las estribaciones de la sierra de Gredos, muy cerca del Pantano de San Juan. (Os reconozco que no conocía la zona y me he quedado con ganas de más. Será una estupenda excursión cuando vuelva la primavera) Nada más llegar, Álvaro y su familia estuvieron enseñándonos la finca y explicándonos en que iba a consistir nuestro “trabajo”, vendimiar la variedad de Merlot. No sé los vuestros, pero mis hijos con unas tijeras, un cubo y cientos de racimos por cortar, felices cual perdices.

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Y todo el trajín de coger el racimo, cortarlo, llenar el cubo, volcarlo en cestas más grandes cuando estuviese lleno, el tractor, que si te robo unos racimos… Además rodeados de otros niños con lo que muy pronto empezaron a jugar. Estuvieron la mar de entretenidos toda la mañana, mientras su abuela les iba ayudando a que no quedase ni una sola uva por recoger. Hubo alguno que trabajó más que otro, todo hay que decirlo. Tengo muchas fotos de Mateo charlando con la gente y organizando la recogida, pero pocas vendimiando.

_MG_4476_MG_4489_MG_4512_MG_4520Y sin embargo Julia se lo tomó muy en serio. A ella todo lo que tenga que ver con la naturaleza, el campo y los animales le encanta. _MG_4534_MG_4562

Después de este arduo trabajo, la familia de Álvaro nos tenía preparado un cocido delicioso, que nos hizo entrar en calor enseguida. Por supuesto acompañado de sus vinos “Los Toros de Guisando” ¡Tenéis que probarlos! No es que sea ninguna experta, pero si que me gusta tomarme una copita de vez en cuando y éstos están realmente buenos. En resumen, un día estupendo, al aire libre y en compañía de su abuela. Repetiremos seguro.

¡Espero que tengáis feliz semana!

Mama Shelter en París

Me encanta todo lo que hace Philippe Starck. Por trabajo, estoy muy cerca de sus diseños y tengo que decir que me cuesta mucho decidirme por uno. Simplemente, me parece un genio. Así que para completar la sorpresa del viaje a París, mi marido tuvo el detallazo de escoger uno de los hoteles diseñados por él, el Mama Shelter París. Y la verdad es que fue todo un acierto. Os aviso que céntrico no está, se encuentra situado en el distrito veinte, muy cerca del cementario de Pere Lachaise (dónde podréis pasear entre las tumbas de Edit Piaf, Balzac, Delacroix o Jim Morrison entre otros) Eso sí, está muy bien comunicado por las líneas de metro (parada Gambetta) y autobuses.

Nada más entrar a la recepción te das cuenta de que no estás ante un hotel al uso. El humor y la inteligencia que caracterizan las creaciones del diseñador francés aparecen en muchos detalles. El techo se convierte en una pizarra gigante con todo tipo de caligrafías y mensajes coloridos. También encontraréis, expuesta en unas vitrinas, la colección de productos que ofrece el hotel, desde artículos para la higiene personal, muñequitos de lucha libre, pasando por figuritas de la Torre Eiffel y las famosas caretas que decoran cada habitación. Además en esa primera planta se encuentra el restaurante, (en el que te recomiendan reservar, porque no veáis qué ambientazo por las noches), una pizzería, que funciona a cualquier hora, un bar donde tomarte una copa y una preciosa terraza, ideal para desayunar en los maravillosos sofas Bubble Club. Eso sí que es empezar el día con buen pie.

La habitación sencilla, actual, no muy grande, pero equipada con todo lo necesario. Un detalle que agradecimos es que hay wifi gratis en todas las habitaciones, y una pantalla en la que puedes ver la tele, escuchar la radio, ver una película (en tu idioma si prefieres) y que también sirve como ordenador. Nos resultó super útil alguna noche que llegamos cansados de pasar todo el día “pateando” y preferimos irnos pronto a la habitación o para tener  “conferencia” via Skype por las noches con Mateo y Julia. Un detalle muy divertido son las máscaras colgadas sobre los apliques del cabecero, en nuestro caso Batman, que como os he comentado, se pueden adquirir en la recepción.

En resumen, un hotel super recomendable, moderno y de diseño, con una relación calidad-precio muy buena (desde 89 euros la noche), con un personal siempre sonriente y pendiente de echarte una mano en cuanto necesites, en una zona no muy céntrica, pero si bien comunicada. Una zona residencial y familiar, tranquila. ¡Y con secador de verdad en el baño y productos de cosmética natural! Huéspedes jóvenes y cosmopolitas, muy buen ambiente y creo que es una buena opción también si viajas con niños. Os dejo el enlace de su página web para que comprobéis todos sus servicios. Nosotros sin duda repetiríamos.

Escapada a París

bici

Pues ya estamos de vuelta. París cumplió con todas las expectativas e incluso las superó. Caí rendida a sus pies nada más llegar, y en ese estado de enamoramiento seguí el resto de los días. Aunque hizo un frío horroroso, la verdad es que el tiempo fue benevolente con nosotros, y aparte de una esporádica nevada, vimos asomar el solecito por momentos.

París

Por supuesto, en esos cinco días no nos ha dado tiempo más que a ver una pequeña parte de la ciudad, pero la hemos disfrutado mucho. He echado muchísimo de menos a mis peques (a veces la visión de algún niño pequeño me hacía acordarme inmediatamente de los míos y las ganas de abrazarles en ese instante me mataban) pero reconozco que ha sido maravilloso poder hacer este viaje solos, a nuestro aire, sin estar pendientes de horarios o necesidades infantiles. Hemos podido pasear durante horas (para nosotros, la mejor forma de conocer una ciudad), entrar en tiendas (de alguna os hablaré pronto) o galerías, sentarnos en las terrazas de los cafés a ver deambular a la gente o cenar tranquilos, conversando de mil cosas. Creo que los que sois padres me entenderéis perfectamente.

París

Llevábamos dos guías, y mi marido, que es super apañao, llevaba en el teléfono ficheros con los mapas de metro y algunas de las principales líneas de autobús. Pocos días antes del viaje, buscando algo de información, encontré un blog super recomendable, Cómo sobrevivir en París. Lo escribe Celia Pinedo, una estudiante erasmus que se ha propuesto mostrar los lugares con más encanto de la ciudad. ¡Y lo consigue! Pero además tiene algunos post super prácticos, como por ejemplo, 4 días de turismo en París, dónde cenar en París o dónde tomarte un delicioso brunch. De verdad, que os invito a seguirla si estáis planeando un viaje a la capital francesa, porque el blog de Celia es una maravilla. Desde aquí quiero darle las gracias, porque sin conocerme de nada, me facilitó las direcciones de tiendas de decoración chulísimas, como Bonton o Fleux, en las que literalmente me volví loca.

París

En resumen, un viaje increíble. No me extraña que digan que es la ciudad más bonita del mundo. Yo me quedo con el Marais y la Place de Vosges, con los crepes de Nutella, poder ver el Desayuno en la Hierba de Manet, los paseos a la orilla del Sena, la Île Sant Louis, el mercado de las flores (envidia de la variedad y los precios), Saint-Germain, la Rue Lepic, Merci, los macarons, las fromageries, Shakespeare&Co… podría pasarme horas. Tanto es así, que ya estamos planeando otra visita con Mateo y Julia dentro de uno o dos años. Combinado con algunos días en Eurodisney, creo que puede ser un viaje familiar perfecto.

Os dejo con la canción que me he pasado tarareando todo el viaje, pero en la versión de mi adorada Melody Gardot.