Tartaletas de puerros, calabacín y bacon

Hoy vamos con una de esas entradas que os hacen creer que sé cocinar. Vamos a ver, algo cocino, en esta casa no entran alimentos preparados más que ocasionalmente y os juro que nos alimentamos. El problema pudiera ser que mi referente sea mi madre, que cocina de maravilla. En la adolescencia su fama se fue extendiendo entre nuestros amigos (somos 5 hermanos muy sociables) así que, cada vez que alguno de nosotros tenía una fiesta o se iba de excursión con los amigos de turno, no había discusión: todos pedían que fuese Mar la madre que preparase las tortillas de patatas. Y Mar las preparaba con todo el amor del mundo. Así que yo cocino, hago mis recetillas, pero me cuesta decir que sé cocinar, porque con muchos platos no me atrevo.

IMG_9588

Por eso me encanta seguir blogs de cocina para encontrar inspiración y salirme de lo habitual. Y así me ha pasado con esta receta tan facilita que encontré en el blog de Laura Carbone, Laschiscetta. A Laura la sigo desde mis comienzos en Instagram, creo que básicamente para descubrir cómo ser tan buena cocinera y ¡tener ese tipazo! Pero además, da ideas muy buenas para la cocina del día a día y con un toque italiano, que más se puede pedir. En cuanto vi estas tartaletas le prometí que las cocinaría. A los pocos días en Hema encontré de casualidad los moldes adecuados y esa misma noche decidí convertirlas en nuestra cena. El caso es que he pensado que estaría bien publicarlas en el blog, porque cumplen mis dos principios básicos en la cocina, son fáciles y resultonas. Yo sustituí la salchicha de la receta original por tiras de bacon y añadí calabacín, por pura improvisación sobre la marcha, pero quiero repetirlas siguiendo la receta de Laura.

mini quiche

Preparación

1. Después de lavar bien los puerros, los cortamos en rodajas. Pelamos el calabacín y lo cortamos en cuadrados pequeños. Ponemos ambos a pochar en una sartén con aceite durante 10 minutos. Pasado ese tiempo, añadimos un vaso de agua caliente y lo cubrimos, dejando que se cocine a fuego suave.

2. Freímos el bacon en tiras pequeñas.

3. En un bol ponemos el calabacín, los puerros, el bacon y le añadimos el huevo batido y el queso rallado, mezclando todos los ingredientes.

4. Precalentar el horno a 200 grados.

5. Extendemos la base del hojaldre y cortamos discos para forrar nuestros moldes. Yo utilicé un aro de emplatar con un diámetro un poco mayor, de esta forma quedan perfectos. Podéis engrasar los moldes con un poco de mantequilla para evitar que las tartaletas se peguen. No olvidéis pinchar un poco la base con un tenedor para evitar que el hojaldre suba demasiado.

6. Pasamos la mezcla que teníamos en el bol a cada molde y los metemos al horno durante unos 25-30 minutos.

IMG_9590

Sólo deciros que Mateo y Julia las devoraron. Al día siguiente mi marido se las llevó como tentempié de media mañana al trabajo y parece ser que las compartió con algún compañero de oficina y gustaron mucho. {No voy a hacer comentarios sobre este tema de compartir el bocata en el recreo con los compis, porque se me escapa}

¡Espero que os animéis a probarlas!

Bizcocho de chocolate

bizcocho 2

Como os comenté el otro día, otro de nuestros propósitos familiares es alimentarnos de una manera más sana. Es un tema que siempre nos ha preocupado. En casa se comen muchas verduras, y legumbres. Casi nunca compramos comida preparada y buscamos elaboraciones sencillas al cocinar. El caso es que a la hora del desayuno solíamos tirar de galletas y bollería industrial. Hasta que hemos empezado a cocinar nuestros propios dulces caseros. Así por lo menos controlamos “un poco” lo que comemos. Uno de los que más éxito ha tenido es un simple bizcocho de yogurt al que hemos añadido un poco de cacao en polvo para darle el toque chocolatoso tan apreciado por mis hijos. Y aunque reconozco que desde que tengo la Thermomix todo el proceso es más rápido, ayer lo hicimos a la manera tradicional, ya que según Mateo la “máquina” diluye el amor (sic). A él lo que realmente le gusta es tamizar, revolver,  remover y pringarse al cocinar. Y puede que tenga razón.

La receta no puede ser más sencilla, seguro que todos la conocéis. Es tan fácil de preparar y queda tan rico… El propio vasito del yogurt nos sirve para medir el resto de los ingredientes. Ahora si, yo utilizo el truco que me dio mi amiga Laura y añado un yogurt más a la receta (queda mucho más esponjoso)

bizcocho4

¡Pues al lío! Lo primero de todo, vamos precalentando el horno a 170 grados. Mientras en un cuenco grande batimos los huevos con el azúcar hasta que veamos que la mezcla ha blanqueado. Después le incorporamos el aceite, los dos yogures y seguimos batiendo. Tamizamos la harina, junto a la levadura y lo incorporamos a la mezcla. Por último, añadimos el cacao en polvo. En la receta he puesto tres cucharaditas, pero ésto tendréis que valorarlo vosotros, dependiendo de los golosos que seáis. (Os recomiendo el cacao Puro de Valor, porque me parece que endulza lo justo). Sólo queda remover hasta conseguir una masa homogénea. Vertemos esta mezcla en un molde previamente engrasado y le metemos en el horno unos 35-40 minutos con calor arriba y abajo. ¡Y ya está! Para reposteros noveles, os dejo con este práctico post de Webos fritos, con toda la información necesaria para desmoldar vuestros bizcochos. tarta

No os quiero contar lo bueno que sale. Por fin he conseguido que Julia desayune en condiciones antes de ir al cole. Nuestro próximo reto, unas galletas de avena ricas y sanas. Ya os contaré si lo hemos conseguido. ¡Buena semana!

.

 

Crema de calabaza con queso de cabra

De nuestro último viaje a la Tierruca nos volvimos con una comilona en familia, paseos por la playa viendo olas gigantescas rompiendo contra los acantilados y una calabaza de varios kilos, que me miraba retadora desde el maletero. Porque como os he comentado en otras ocasiones, no es que me considere la mejor cocinera del mundo. Yo me defiendo, básicamente porque a mis hijos les tengo cariño y quiero que los pobres se alimenten decentemente. Que coman bien y sano, nada de comidas preparadas o fritos por doquier. A diario  comen en el cole, así que a mí me toca preparar las cenas. Una vez a la semana suelo cocinar una crema de verduras, normalmente de calabaza o calabacín, sus preferidas. El caso es que esta vez quería salirme un poco de lo habitual y me puse a buscar alguna receta diferente. Y es ésta que os muestro hoy, increíblemente rica para lo sencilla que es. Pero sencilla nivel: sólo se hacer patatas fritas. Así que animaros a probarla. Julia repitió y eso que detesta el queso. Crema_de_calabaza_con_queso

Ingredientes

  • Pues obviamente calabaza, alrededor de un kilo.
  • un puerro
  • una cebolla
  • mantequilla
  • una hoja de laurel
  • 750 ml. de caldo de pollo
  • 75 gr. de queso de cabra
  • sal

3

Primero pelamos la calabaza, le quitamos las semillas y la partimos en trozos. Cortamos también el puerro (tenéis que lavarlo por si tuviera algo de tierra) y la cebolla.  En una cacerola  ponemos la mantequilla a derretir e incorporamos el puerro y la cebolla, pochándolos a fuego medio. Cuando veamos que han cogido colorcillo, añadimos los trozos de calabaza y salteamos durante unos cinco minutos. Una vez hecho ésto, incorporamos el caldo, la sal y el laurel y lo dejamos cocer a fuego medio unos 30 minutos. Pasado este tiempo quitamos la corteza del queso de cabra, lo partimos en trozos y lo incorporamos a la crema, para que se vaya derritiendo. Llegados a este punto, yo siempre controlo si hay demasiado caldo. Me gusta que tenga textura de crema, así que si veo que por cualquier razón hay demasiada “agua”, cuelo el guiso antes de proceder a batirlo. Aprovechad también para quitar las hojas de laurel y sólo queda pasarlo por la batidora hasta que quede una crema fina. ¡Y ya está!

8

Una receta realmente sencilla y perfecta para estos días de frío. Así que espero que os animéis a probarla. ¡Buena semana!

 

 

Quiche de pollo, champiñones y calabacín

quicheSoy la reina de la cocina aparente. El título me lo puso mi cuñado, ya que según él, con dos “cositas” preparo un plato de lo más resultón. Ésto es una exageración en toda regla, pero sí es verdad que siempre busco recetas sencillas, sin mucha complicación y que den un resultado tan sabroso como esta receta que os traigo hoy. La suelo preparar para cenar, porque se hace rapidamente y mientras está en el horno voy aprovechando para decir por millonésima vez que hay que recoger, que no se usa el cinturón de judo de Mateo como correa de los animales de peluche, que no todo lo que te encuentras por casa sirve como nave interestelar, que no es el momento de disfrazarse de maga y sacar todo el armario para buscar la varita mágica… Todo ello aderezado con esas rotundas frases de madre que juré nunca decir y que hacen que tenga que salir corriendo a reirme a escondidas, cuando caigo en la cuenta de que he vuelto a utilizarlas. En fin, vamos al lío, que yo lo que quiero explicaros es cómo hacer esta quiche, que además de estar muy rica, sirve para engañar a nuestros peques y meterles en la cena una cantidad importante de verduras. En este caso, champiñones y calabacín, pero otras veces la hago con brócoli o espinacas por ejemplo. Para ésta en concreto necesitáis:

recetaingredientes

Empezamos pochando la cebolla, cortada en trocitos pequeños, en una sartén con un poco de aceite. Después añadiremos también el calabacín y los champiñones troceados. Una vez que veáis que van tomando color, incorporamos la pechuga cortada en trocitos, salpimentamos y la vamos a cocinar, pero muy poquito tiempo (recordad que luego va al horno).

_MG_2988Vamos precalentando el horno a unos 180 grados. Cogemos la lámina de masa quebrada y con cuidado la ponemos en el molde que vayamos a utilizar. La pincháis un poquito y colocáis sobre ella algo de peso (en mi caso unos garbanzos secos) encima de papel de horno. Tenéis que hacer caso a las recomendaciones del fabricante, pero yo suelo tenerla unos diez minutos a 180 grados. Mientras tanto, en un bol batis los huevos y la nata líquida, y le incorporáis la mezcla de verduras y pollo. Sacamos el molde del horno cuando vemos que la masa quebrada ha cogido colorcillo, quitamos los garbanzos y el papel (muy importante) y vertemos el contenido del bol. Si os gusta, también podéis poner por encima un poco de vuestro queso rayado preferido. Volvemos a meter el molde en el horno y lo dejamos otros 15 minutos o hasta que veáis que queda cuajada. Hay que ir vigilando, que ya sabéis que cada horno es un mundo. Y ya está. Fácil, ¿no? Sólo tenéis que desmoldarla y servirla acompañada de una ensalada por ejemplo. Os aseguro que no dejarán ni las migas.