Pequeñas aventuras

Reconozco que durante el curso, soy una madre de las “cuadriculadas”. Me gusta que Mateo y Julia tengan una rutina, con sus horarios y actividades diarias. Y éso porque, por experiencia, creo que a ellos les vienen bien. Pero en verano y en las vacaciones, me relajo bastante. Al día siguiente no hay que madrugar y además recuerdo mi propia niñez y lo que me gustaba cuándo mis padres se saltaban los planes establecidos. Por ejemplo, aquel viernes tarde en que mi madre nos dijo que preparásemos una pequeña maleta, porque en una hora salíamos para Francia. Mis hermanos y yo lo vivimos como una súper aventura y todavía nos reímos acordándonos de las anécdotas del viaje. Por eso el otro día, cuando volvíamos de tomar algo con unos amigos, vimos un cielo precioso y un enorme sol rojo que se empezaba a esconder tras el horizonte, y decidimos que era un momento genial para “saltarse” los horarios. Así que nos acercarnos a los acantilados de la Virgen del Mar para ver la puesta de sol con los niños. Ni que decir tiene que se lo pasaron en grande saltando y corriendo por allí, con la boca abierta ante los colores que iba adquiriendo el cielo.

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El hecho de que entendiesen que estaban fuera de su horario habitual creo que les hizo disfrutar aún más. Tiñó el momento con ese aire de aventura que tanto les gusta a los niños. Y nosotros encantados, viendo sus caras y escuchando sus conjeturas sobre a dónde iría el sol, o de dónde sacaba el cielo esos colores. ¡Sus conversaciones son lo más!

Espero que tengáis una buena semana.

Junio

collage junioJunio ha sido un mes intenso, de esos en los que pareces ir con la lengua fuera toda la semana. A principios de mes tuvimos el Festival del cole. No sé las veces que ensayamos en casa los respectivos bailes (un poco más y salgo yo al escenario…) También tuvo Mateo su exhibición de judo y consiguió el cinturón blanco-amarillo. Además celebramos su graduación, ya que el año que viene pasa a primaria. Julia terminó su primer año escolar y aunque quedan cosas por mejorar, se ha adaptado muy bien y le gusta mucho su cole. Miro hacia atrás y tengo la sensación de que este mes hemos acumulado eventos. Pero al final hemos conseguido superar todos los obstáculos y ya estamos de vacaciones escolares. Ha llegado el mes de julio y en unos días nos vamos con la familia, a disfrutar de un poco de fresquito (pero no demasiado, ¿eh?) Los veranos en el norte son diferentes, pero también tienen su punto. A Mateo y Julia les esperan días de playa de arena dorada y agua “congelada”, búsqueda de cangrejos entre las rocas, excursiones al Puntal en barco, helados en el Paseo Pereda, viajes en el Carrusel, un picnic en Cabárceno, muchos juegos con su primo y un montón de actividades aún por concretar. Y por supuesto, todos los mimos del mundo. ¡Bienvenido Julio!

Formol por litros

Julia

Hace años un conocido de mi familia me contó que, en su pueblo, a los perros de pocos meses se les inyectaba formol para que no creciesen y conservasen para siempre su aspecto de cachorros. Obviamente, estaba tomándome el pelo, pero estos días he vuelto a recordarlo, al ver a mis hijos crecer a lo que, a mí, me parece una velocidad de vértigo.

Lunes al sol

Y no os penséis que soy una loca de los bebés. En realidad, es a partir de los dos años, cuando empiezan a comunicarse contigo con su media lengua, a mostrar su verdadera personalidad, cuando más he empezado a disfrutar de mis hijos. Porque sí, son agotadores y se llevan casi toda nuestra energía, pero también son divertidos, generosos, cariñosos, alegres, inocentes, solidarios, optimistas y toda una larga lista de adjetivos positivos. Y los que sois padres sabéis que no es un tópico, que ver la vida a través de los ojos de vuestros hijos, es una de los mayores regalos que nos conceden.

_MG_6507Así que me soprendo a mi misma estos días deseando que el tiempo se pare y no crezcan nunca. Para que me sigan pidiendo ese ratito del cuento por las noches, o que les cante “Hijo del Corazón” de Dumbo antes de dormirse. Para que sigan creyendo que mama tiene unas tiritas mágicas que curan todas las heridas o que los peinados que les hace su padre son los más molones. En definitiva, para que sigan conservando toda esa magia que llevan dentro. _MG_6018

 

Escapada a París

bici

Pues ya estamos de vuelta. París cumplió con todas las expectativas e incluso las superó. Caí rendida a sus pies nada más llegar, y en ese estado de enamoramiento seguí el resto de los días. Aunque hizo un frío horroroso, la verdad es que el tiempo fue benevolente con nosotros, y aparte de una esporádica nevada, vimos asomar el solecito por momentos.

París

Por supuesto, en esos cinco días no nos ha dado tiempo más que a ver una pequeña parte de la ciudad, pero la hemos disfrutado mucho. He echado muchísimo de menos a mis peques (a veces la visión de algún niño pequeño me hacía acordarme inmediatamente de los míos y las ganas de abrazarles en ese instante me mataban) pero reconozco que ha sido maravilloso poder hacer este viaje solos, a nuestro aire, sin estar pendientes de horarios o necesidades infantiles. Hemos podido pasear durante horas (para nosotros, la mejor forma de conocer una ciudad), entrar en tiendas (de alguna os hablaré pronto) o galerías, sentarnos en las terrazas de los cafés a ver deambular a la gente o cenar tranquilos, conversando de mil cosas. Creo que los que sois padres me entenderéis perfectamente.

París

Llevábamos dos guías, y mi marido, que es super apañao, llevaba en el teléfono ficheros con los mapas de metro y algunas de las principales líneas de autobús. Pocos días antes del viaje, buscando algo de información, encontré un blog super recomendable, Cómo sobrevivir en París. Lo escribe Celia Pinedo, una estudiante erasmus que se ha propuesto mostrar los lugares con más encanto de la ciudad. ¡Y lo consigue! Pero además tiene algunos post super prácticos, como por ejemplo, 4 días de turismo en París, dónde cenar en París o dónde tomarte un delicioso brunch. De verdad, que os invito a seguirla si estáis planeando un viaje a la capital francesa, porque el blog de Celia es una maravilla. Desde aquí quiero darle las gracias, porque sin conocerme de nada, me facilitó las direcciones de tiendas de decoración chulísimas, como Bonton o Fleux, en las que literalmente me volví loca.

París

En resumen, un viaje increíble. No me extraña que digan que es la ciudad más bonita del mundo. Yo me quedo con el Marais y la Place de Vosges, con los crepes de Nutella, poder ver el Desayuno en la Hierba de Manet, los paseos a la orilla del Sena, la Île Sant Louis, el mercado de las flores (envidia de la variedad y los precios), Saint-Germain, la Rue Lepic, Merci, los macarons, las fromageries, Shakespeare&Co… podría pasarme horas. Tanto es así, que ya estamos planeando otra visita con Mateo y Julia dentro de uno o dos años. Combinado con algunos días en Eurodisney, creo que puede ser un viaje familiar perfecto.

Os dejo con la canción que me he pasado tarareando todo el viaje, pero en la versión de mi adorada Melody Gardot.