Wish List para la habitación de Mateo y Julia

Estoy en plena remodelación de la habitación de los niños. Hemos cambiado sus camitas por unas literas, para tener más espacio y poder colocar un escritorio para que Mateo pueda tener un sitio propio dónde estudiar. También hemos comprando una pequeña estantería String, de la que llevaba enamorada meses. El caso es que creo que la habitación infantil es uno de los espacios que más disfruto decorando. Y sin duda el que más cambios ha sufrido a lo largo de los años, para ir adaptándonos a las necesidades de los niños según van creciendo, y para qué negarlo, porque me encanta ir poniendo y quitando cosas y darle un aire nuevo cada pocos meses. El caso es que buscando inspiración en Pinterest encontré la preciosa habitación de Della, la hija de 18 meses de Sandra y Marcus. Estos dos diseñadores suecos crearon la marca Miniwilla, cuyos divertidos póster seguramente habréis visto en múltiples ocasiones en diferentes blogs de decoración.

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La habitación de Della me gusta por varias razones. Primero, por la utilización del color blanco en suelos y paredes, que consigue esos espacios visualmente tan limpios y luminosos. Segundo, porque han optado por un estilo ecléctico, mezclando muebles de estilo infantil con otras piezas de diseño, como la mesita DLM o la estantería String, junto con aparadores de gran capacidad, que permiten mantener la habitación recogida y ordenada. Pero es que además, para decorar este espacio infantil, han recurrido a varios objetos que tengo fichados en mi Wish List para la habitación de Mateo y Julia, como los propios pósters de Miniwilla, la mochila Kanken en rosa, o la lámpara de Mifffy que me enamoró en París hace un año (ya sabéis que somos muy fans)

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Como veis, un espacio sencillo pero lleno de buenas ideas. Espero que os sirva de inspiración.

PD: muchas gracias a todos los que me habéis animado a continuar con el blog. Mi intención es retomarlo con más asiduidad, y dedicarle tiempo y cariño.

Un beso!

El último Miffy del Bazar San Carlos

miffyHoy no he podido resistirme a contaros un pensamiento que me ronda estos días. Ése que veis en la foto es el último conejito Miffy que quedaba en el Bazar San Carlos, una juguetería mítica de Santander que anunciaba su cierre hace unas semanas. Cuando mi hermana me lo contó, no podía creerlo. No sabéis la de recuerdos que tengo de esa juguetería, me fascinaba desde que era pequeña. Podía pasarme horas ante aquella enorme vitrina llena de casitas de juguete, con sus preciosas miniaturas y sus habitantes congelados en el tiempo. De hecho, tengo una casita guardada en el trastero de mi madre, a medio montar y mi idea es retomar su decoración cuando Julia sea un poco más grande.

Todo esto os lo cuento porque me da una pena inmensa que se cierre un negocio como ése, que ha llenado de magia y preciosos momentos a varias generaciones de niños. Así que uno de mis propósitos de este 2014 será sin duda comprar en el pequeño comercio. Por muchísimas razones. Quizás no nos damos cuenta, pero cada vez que compramos en las tiendas de nuestro alrededor, en las pequeñas tiendas, estamos también optando por el tipo de sociedad que construimos (y el tipo de ciudades en que vivirán nuestros hijos). Estamos apoyando a gente valiente y emprendedora, que lucha por sacar adelante su negocio en medio de la brutal crisis en la que vivimos. Encontramos un trato personalizado, generalmente mucho más amable y atento y ésto es innegable, un producto mucho más original y de mayor calidad. Vivo en una zona bastante comercial y eso es un lujo para mi. Poder pasearse por el barrio, lleno de vida gracias a esas pequeñas tiendecitas… Incluso volver al mercado de toda la vida (lo de llevar una alimentación más sana también es otra de mis preocupaciones actuales).

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Por eso quizás me consuela un poco que este último Miffy haya sido el juguete preferido por Julia estas navidades. A todas partes la acompaña y al llegar del cole es lo primero que corre a buscar cada tarde. Tal vez nos queda la esperanza de que las nuevas generaciones sepan valorar las cosas de otro modo. ¡Espero no pecar de ingenua!

 

Nuestra casita de cartón

Hoy quería hablaros de uno de los juguetes de mis hijos al que, desde luego, más rendimiento le han sacado. Esta casita se la regalaron sus tíos a Julia el año pasado en su cumpleaños. Cuando les vi aparecer por la puerta, con toda la ilusión del mundo pintada en su cara, y con un gran paquete, pensé que les mataba. Nosotros vivimos en una casa pequeña, así que a la hora de jugar toda la vivienda es suya: lo mismo me encuentro a Julia como profesora y todos sus peluches en mi habitación, como mi sofá se convierte en una caravana con la que viajar por el mundo. Por eso la familia está avisada de que un juguete de grandes dimensiones tiene muchas probabilidades de quedarse en casa de los abuelos. Creo que se asustaron un poco al ver mi expresión y enseguida me dijeron: “no te preocupes, que se pliega muy bien”. Y es verdad. Es uno de los juguetes más bonitos y prácticos que utilizan. Una vez plegada, la guardo como un paquete plano debajo de mi cama. Y la utilizan muchísimo. Les encanta llegar del cole y meterse allí a merendar o jugar a que son una familia, exploradores en el desierto o incluso, que es su cohete para viajar a otro planeta. O a los dos cerditos y el lobo con su padre (su preferido) Es su rincón secreto, su escondite, donde dejan volar su imaginación. Igual es algo heredado, porque yo con mis hermanos me pasaba horas convirtiendo nuestra habitación en una tienda de campaña gigante. La que llegábamos a liar para montar la estructura con diferentes mantas y todo lo que encontrábamos por casa. ¡Pero cuántas horas de diversión!

_MG_2797_MG_2796juliacasaCómo apreciaréis en las fotos, nuestra casa está baqueteada de tanto uso, pero sigue aguantando lo que le echen. Sus tíos trajeron también una caja con pinturas de dedo para decorarla, pero reconozco que las usamos para otra cosa, porque me encanta así, blanquita (aunque últimamente he pensado que igual hacemos un proyecto chulo whasitapeándola) Mirad qué bonita queda en el lookbook de Zara Mini. 342fc539185ebe439eeba2b0bbcc16d7

Así que os la recomiendo como juguete divertido y, a la vez, bonito (reconozco que busco la estética en todo) para vuestros niños. De hecho, nosotros acabamos de regalársela a Leo, el bebe de un año de mi amiga Marta. Esperemos que le guste tanto como a Mateo y Julia. {Yo la compré en D´carton, una tienda online con un surtido enorme de juguetes de este material. Echadle un vistazo porque merece la pena}