Currently loving… yellow!

En mi familia saben que yo era una persona muy de etapas, o más bien, muy de obsesiones. Cuando me daba por una cosa era horrible, porque me obsesionaba con ello y no podía centrarme en nada más. Me pasó con algunos discos, como por ejemplo el Mellon Collie and the Infinite Sadness de Los Smashing Pumpkins, que podía oir mil veces a lo largo del día. O cuando me dio por el punto de cruz y me quedaba hasta las 4 de la mañana borda que te borda. O la temporada en que iba vestida con camisetas de las Supernenas y bolsos de Pucca para desesperación de mi madre. Como veis, obsesiones de lo más dispares, pero cuyo común denominador era la intensidad con que las vivía. El paso del tiempo consiguió hacerme una persona mucho más centrada, con sus pequeñas locuras controladas. Pero sigo viendo en mí atisbos de aquella adolescente cuando descubro por ejemplo que en mis fotos y en mi vida diaria se ha colado el color amarillo. amarilloamarillo_dagligamarillo 3amarillo 5amarillo 6

Ya sea en la ropa que les compro a Mateo y Julia, como ese chubasquero de Zara que me enamoró en cuanto lo vi, o en los complementos en los que me fijo para mi casa. ¡Incluso en las flores! En la floristería a la que suelo acudir no se creían que estuviese pidiendo mimosa y ranúnculos amarillos. Será que el invierno ha sido especialmente gris o que ya tenemos muchas ganas de luz y días más largos. Será que buscamos colores vibrantes que nos trasmitan energía y positivismo, pero el amarillo es tendencia (sólo hay que mirar los lookbooks de la nueva temporada) y a mí me encanta.

Espero que tengáis un feliz fin de semana ahora que por fin ha salido el sol.

 

 

 

 

El último Miffy del Bazar San Carlos

miffyHoy no he podido resistirme a contaros un pensamiento que me ronda estos días. Ése que veis en la foto es el último conejito Miffy que quedaba en el Bazar San Carlos, una juguetería mítica de Santander que anunciaba su cierre hace unas semanas. Cuando mi hermana me lo contó, no podía creerlo. No sabéis la de recuerdos que tengo de esa juguetería, me fascinaba desde que era pequeña. Podía pasarme horas ante aquella enorme vitrina llena de casitas de juguete, con sus preciosas miniaturas y sus habitantes congelados en el tiempo. De hecho, tengo una casita guardada en el trastero de mi madre, a medio montar y mi idea es retomar su decoración cuando Julia sea un poco más grande.

Todo esto os lo cuento porque me da una pena inmensa que se cierre un negocio como ése, que ha llenado de magia y preciosos momentos a varias generaciones de niños. Así que uno de mis propósitos de este 2014 será sin duda comprar en el pequeño comercio. Por muchísimas razones. Quizás no nos damos cuenta, pero cada vez que compramos en las tiendas de nuestro alrededor, en las pequeñas tiendas, estamos también optando por el tipo de sociedad que construimos (y el tipo de ciudades en que vivirán nuestros hijos). Estamos apoyando a gente valiente y emprendedora, que lucha por sacar adelante su negocio en medio de la brutal crisis en la que vivimos. Encontramos un trato personalizado, generalmente mucho más amable y atento y ésto es innegable, un producto mucho más original y de mayor calidad. Vivo en una zona bastante comercial y eso es un lujo para mi. Poder pasearse por el barrio, lleno de vida gracias a esas pequeñas tiendecitas… Incluso volver al mercado de toda la vida (lo de llevar una alimentación más sana también es otra de mis preocupaciones actuales).

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Por eso quizás me consuela un poco que este último Miffy haya sido el juguete preferido por Julia estas navidades. A todas partes la acompaña y al llegar del cole es lo primero que corre a buscar cada tarde. Tal vez nos queda la esperanza de que las nuevas generaciones sepan valorar las cosas de otro modo. ¡Espero no pecar de ingenua!

 

Mi moodboard

Resulta que llevo una semana haciendo el curso Hello! Blogging que imparten Bea de Con botas de agua, Bego de Tea on the Moon y Mar y María de Bebestilo. ¡Y contentísima! Me está gustando mucho el enfoque y la verdad es que lo encuentro de lo más motivador. Si me seguís por Instagram veréis que hay muchas fotos de mi día a día, pero también talleres o excursiones que hacemos, que me encantaría compartir con vosotros a través de un post, pero que la mayoría de las veces se quedan en el tintero. En ocasiones por falta de tiempo, pero siendo sincera, otras veces por falta de motivación. Así que espero que el curso me ayude a centrarme y haga que mi proceso de escribir un post no necesite ¡un mes! El caso es que esta primera semana nos han pedido que como ejercicio hagamos un Moodboard para inspiranos en la imagen que queremos para nuestro blog. Colores, texturas, telas, tipografías, objetos que para nosotros tengan algún significado. Y éste ha sido mi resultado.

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Me he centrado fundamentalmente en su aspecto, a través de algunos de los objetos que veis en mis fotografías. Cosas bonitas de las que me gusta rodearme cuándo estoy trabajando: papeles, cordeles, materiales como la madera y el cartón, tickets de viajes, fotografías, ilustraciones. O mi más reciente adquisición, esa tabla de madera con un mensaje precioso de Paper Dream (que mi marido quiere robarme para su oficina). Son objetos de mi universo personal, al que acudo para inspirarme y relajarme. Y un pequeño cartelito que define perfectamente uno de los lemas de mi vida: find joy in the everyday. La vida es la suma de pequeños momentos llenos de magia. Espero que os haya gustado conocerme un poco más.

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